Vacunación de niños y adolescentes: qué pasará en la Argentina

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Una herramienta que beneficia a quienes reciben el inoculante, pero también contribuye a lograr una protección colectiva.

La médica Lourdes Arruvito (centro) y sus colegas del Instituto de Investigaciones Biomédica en Retrovirus y SIDA (Inbirs).

‘Desde los primeros días de la pandemia, los padres se han aliviado con el hecho de que el Sars-CoV-2 tiene muchas menos probabilidades de causar enfermedades graves en los niños que en los adultos‘, indicó la médica Lourdes Arruvito, del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (Inbirs) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet.

Sin embargo, algunos niños se enferman gravemente y pueden tener manifestaciones prolongadas de Covid-19 ‘con una constelación de síntomas a veces debilitantes que pueden persistir durante meses incluso después de un episodio leve de la enfermedad‘, añadió.

Arruvito fue una de las autoras de un estudio argentino publicado recientemente en ‘EBioMedicine‘ – revista del grupo The Lancet -, en el que lograron identificar características de un tipo de glóbulo blanco que explicarían por qué algunos niños tienen síntomas severos y otros muy leves o casi inexistentes al cursar la enfermedad por coronavirus.

‘Es importante decir que, en algunos países, aún se sabe poco sobre cómo la Covid-19 afecta a los niños. Algunos recuentos oficiales de hospitalizaciones y muertes en África, por ejemplo, no desglosan los casos por edad. Como resultado, los pediatras no saben qué muertes ocurrieron en niños y jóvenes, y cómo los número de coronavirus podrían verse afectados por afecciones como la desnutrición, la tuberculosis o la infección por VIH‘, señaló.

Para la especialista ‘tampoco está claro qué podría suceder con los niños coinfectados con el Sars-CoV-2 y otros virus comunes, como el sincicial respiratorio‘.

‘Los cierres estrictos han mantenido este problema más controlado, pero a medida que se alivian las medidas de distanciamiento social, ya hay indicios de que están aumentando las infecciones por otros virus respiratorios‘, explicó Arruvito. Remarcó que ‘los niños se infectan y algunos, aunque sean pocos, pueden requerir hospitalización y morir. También pueden contribuir con la diseminación del virus y experimentar secuelas o efectos a largo plazo post Covid-19 durante meses‘.

‘Por eso, vacunar a los niños para prevenir estos resultados sobre la morbimortalidad es una de las razones más importantes que impulsan los estudios de vacunas en los niños y niñas y las autorizaciones que ya hemos tenido en adolescentes en vacunas como Moderna o Pfizer‘, sostuvo.

En la Argentina, los menores de 18 años son el 20% de la población. ‘Vacunar a los niños es otra de las razones fundamentales para lograr un nivel de inmunidad en toda la población‘.

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