Pymes constructoras: entre las buenas perspectivas y nuevos cierres a la economía

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“Encerrarnos no resuelve nada”, sostiene Francisco Anzola, de Apymec, marcando que las medidas deben apuntar a esfuerzos parejos en todos los sectores.  

La construcción es uno de los sectores de la economía con mayor dinamismo, aún pese a la pandemia y las restricciones establecidas en distintos momentos en el país y en las provincias a partir de marzo de 2020. En el Chaco, el parate de actividad fue breve y, desde la reactivación, la evolución sigue siendo dispar porque las pequeñas y medianas empresas sobrecargan problemas que vienen desde hace años, además de los actuales.

En esa realidad diversa, las estadísticas no son malas porque, según la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland, el consumo de cemento en la provincia durante febrero de este año –último dato disponible- totalizó 21.924 toneladas, un 78,3% más que en febrero del 2020. Esta suba selló ocho meses consecutivos de incrementos interanuales, la mejor performance en el país.

Pero justamente en el país, el escenario es otro y se refleja en el Índice Construya (IC), que mide la venta de insumos y registró, en marzo, una baja del 5,12% desestacionalizada respecto de febrero. Sin embargo, una vez más, los despachos de ventas del Grupo Construya fueron mejores que en el mismo mes de 2020.

“Estamos en una etapa donde están apareciendo muchas licitaciones en el Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda (IPDUV)”, describió en diálogo con NORTE Francisco Anzola, presidente de la filial chaqueña de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Constructoras (Apymec).

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«Me gustaría que todas las obras sean hechas por empresas del Chaco, que somos las que invertimos acá, vivimos acá y criamos a nuestros hijos acá”, resaltó Francisco Anzola. 

Se refirió así a una licitación que se firmaría para construir nueve grupos de viviendas por un total de 260 unidades; otro paquete de 400 viviendas más y otro grupo de 500. “Hay una buena proyección de licitaciones de obras. Pero tenemos que llegar a los contratos. Nos estamos presentando a las licitaciones”, reveló.

Como complemento, destacó las licitaciones privadas y concursos de precios a través del Ministerio de Planificación, Economía e Infraestructura “que tratan de contener a las empresas, aunque no pueden hacerlo con todas, para mantenerlas en actividad”. “Son obras chicas de 10 a 25 millones de pesos, que se denominan obras de arquitectura”, explicó.

A la vez, hay obras en el ámbito del Ministerio de Educación para refaccionar escuelas. “Estamos con algunas complicaciones en las gestiones administrativas, que son lentas. Hay que terminar las obras para poder cobrarlas, lo que genera a las empresas un descubierto en el banco y un freno para poder encarar más tareas”, expuso.

“Hay que seguir trabajando hasta llegar a los contratos y poder incluir la mayor cantidad de empresas posibles. Eso nos permitirá manejar todo de manera ordenada. En nuestro sector, nunca hubo una empresa que corte la calle, nuestros reclamos son ordenados, con los funcionarios indicados de cada área para entender la situación”, subrayó el empresario.

 

Las grandes

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Mientras destacó que existen “algunas renovaciones” con ingresos de empresas al Registro de Constructores de la provincia, y una perspectiva de mayor reactivación, Anzola planteó que “las licitaciones grandes que salieron, en su mayoría fueron absorbidas por empresas de otras provincias”.

“Al complejo habitacional Procrear de Sáenz Peña lo ganó una empresa de Tucumán; el acceso al Puerto de las Palmas lo construye una empresa de Corrientes; y el acceso al puerto de Barranqueras también es ejecutado por una empresa de otra provincia. Me gustaría que todas las obras sean hechas por empresas del Chaco, que somos los que invertimos acá, vivimos acá y criamos a nuestros hijos acá”, resaltó.

En esa línea, marcó que en la provincia no hay “empresas realmente fuertes y grandes”, porque “todas se fueron achicando”, y como mucho “quedarán 4 o 5 medianas”, ninguna de las cuales tienen “target para una licitación internacional”. “Deberíamos pensar, de una vez por todas, en potenciar a las empresas grandes, que son necesarias en la provincia, y no sólo hay que bregar por los más chicos”, cerró.

 

Hay que seguir trabajando hasta llegar a los contratos y poder incluir la mayor cantidad de empresas posibles.

 

Resolver el día a día

“Acá tenemos que ir resolviendo el día a día”, planteó Anzola ante el panorama de mayores restricciones en el país. “En lo personal creo que encerrarnos no resuelve nada, porque después hay una manifestación de 1000 personas en la plaza. Por eso, esto funcionaría si el orden es equitativo, porque la desigualdad genera inequidades y perjuicios a un sector”, analizó. “Debemos seguir trabajando, es lo único que nos sacará de esto, con la totalidad de los resguardos”, acotó.

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En esa línea, expuso su caso: “Desde que se habilitó la construcción, estoy trabajando con todos los recaudos y no he tenido casos de coronavirus en mis obras de Quitilipi, La Escondida y Resistencia. Tengo el protocolo Covid y elementos, que no son baratos, junto a las exigencias de la ART que cumplimos y que son difíciles, porque es necesario que el obrero entienda que no puede compartir una botella con un compañero”, delineó.

A la vez, reveló que la actividad en el sector de obras privadas “se frenó mucho”, lo que a simple vista es evidente porque “hay muchos edificios sin terminar, con pocos operarios trabajando”.

 

Mafud: “El sector no ha tenido la reactivación esperada”

El sector de pequeñas y medianas empresas constructoras no ha tenido “la reactivación esperada y prometida” y las pymes están “en un estado alarmante”, además de que desde 2019 se han perdido unos 80 mil puestos de trabajo registrado. Así lo expresó Daniel Mafud, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina, entidad adherida a CAME.

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En el marco de nuevas restricciones a la circulación en el país, como consecuencia del incremento sostenido de contagios, el dirigente hizo un análisis de las medidas impuestas el año pasado al sector de la construcción, sus implicancias y consecuencias.

“Si bien las obras públicas se mantuvieron en actividad, con serias dificultades operativas, observamos que, en determinadas jurisdicciones, directamente no se permitió la construcción privada y las consecuencias directas fueron desempleo, desarticulación de equipos de trabajo constituidos, pérdida de capacidad instalada industrial e incremento de la pobreza en zonas de influencia”, enumeró.

En esa línea, destacó que “con políticas más elaboradas, otras jurisdicciones permitieron la continuidad de las obras mediante la aplicación de controles en el cumplimiento de protocolos sanitarios. En ellas, la actividad comercial se mantuvo en niveles aceptables y lo propio sucedió con el empleo”.

A la vez, resaltó que “los contagios denunciados de COVID-19 en las obras representan un número realmente muy bajo, y despreciable frente a la cantidad de mano de obra que ocupa el sector”. “Es posible que esto suceda porque en general, las distancias entre operarios involucradas en las áreas de trabajo de construcción superan varias veces las distancias indicadas en protocolos”, indicó.

Asimismo, remarcó que las empresas pequeñas y medianas están acostumbradas a cumplir con metodologías de trabajo, higiene y seguridad laboral, a lo que debieron añadir el cumplimiento de estrictos protocolos sanitarios.

En este sentido, advirtió que “las pymes constructoras son estructuras organizativas muy eficientes y eficaces para poner en marcha las obras y consecuentemente la cadena de valor asociada”. “Preservar estas estructuras organizacionales tiene un enorme beneficio para el Estado. Las mismas son capaces de contratar empleo formal, capacitar personal, controlar aspectos sanitarios en el ámbito laboral, y además lograr una saludable distribución de recursos en la trama social. Más aún, constituyen una valiosa red de asociaciones con el potencial suficiente para traccionar la actividad comercial de proveedores de bienes y servicios de todo el territorio”, subrayó.

“Desde la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina, somos conscientes de los enormes esfuerzos del Estado, en sus tres niveles, por contener los efectos devastadores de la pandemia; por ello teniendo presente los antecedentes explicados, instamos a las autoridades competentes a mantener en actividad obras públicas y privadas, inclusive promoviendo planes e incentivos que generen más oportunidades de trabajo”, concluyó.

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