Polémica resolución a favor de una condenada por la muerte de Cura

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Viajó a España y desde allí pidió el cambio de radicación. El juez de ejecución penal 2 aceptó. No se notificó a las contrapartes.

El caso de Jorge Cura caló hondo en la sociedad. Una persona reconocida por su trayectoria empresarial en el medio, pero además muy querida por su activa participación en acciones de bien común que muere en un increíble accidente: estaba sentado en la vereda de la heladería de su amigo Mariano Paganucci, cuando dos vehículos chocan a gran velocidad en la esquina de avenida Ávalos y Santa Fe, y uno de estos sube el cordón y lo arrolla violentamente.

Jorge quedaría gravemente herido ese 23 de diciembre de 2016, vísperas de las fiestas navideñas, y aguantaría hasta el segundo día del año nuevo, cuando finalmente su vida se apagó.

El 23 de diciembre de 2016 el empresario tomaba un helado en la esquina de Ávalos y Santa Fe, cuando dos autos chocan y uno de ellos sube el cordón y lo arrolló.

Más de tres años después, a principios de 2020, el juicio contra las personas involucradas, las dos que conducían los respectivos rodados, resolvió condenar por ‘homicidio culposo agravado por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo automotor‘ a Antonio Agustín Foschiatti y a María del Rosario Frank a tres años de prisión en suspenso y 10 años de inhabilitación para conducir cualquier tipo de vehículo automotor.

El sabor era agridulce: hubo juicio y condena, pero no de prisión efectiva. La condena, además, tenía otros ítems referidos a reglas de conducta que los culpables deben cumplir, entre ellos: fijar domicilio, del que no podrá ausentarse sin autorización judicial, y en el que será citado cada vez que sea necesaria su presencia; abstenerse de consumir estupefacientes y de abusar del consumo de bebidas alcohólicas; la realización de un curso en Capacitación Vial en el área de Educación Vial; realizar cien horas de trabajo comunitario, no remunerado, en los procedimientos de transito que regularmente organiza la Municipalidad de la ciudad de Resistencia conjuntamente con la Asociación Civil Padres en Ruta.

Jorge quedaría gravemente herido ese 23 de diciembre de 2016 y aguantaría hasta el segundo día del año nuevo, cuando finalmente su vida se apagó.

LA SORPRESA

Algo más de un año después de aquella condena, algo llamó la atención de la familia Cura. Uno de los condenados, Frank, había pedido el cambio de radicación de Resistencia a España, más precisamente Valladolid. Pero qué es lo más curioso y que más indignación provocó entre los allegados de Jorge, la forma en la que se enteraron de esta situación.

En todo este tiempo desde que se dictó sentencia, los distintos recursos que fueron presentados por los abogados defensores de los condenados fueron rechazados por el Superior Tribunal de Justicia.

Sin embargo, el Juzgado de Ejecución Penal 2, que interviene en el control de la sentencia, le concedió a María del Rosario Frank dicho cambio de radicación. Curiosamente el pedido fue realizado ya desde España, con el hecho consumado.

Además se le concedió la posibilidad de realizar el curso de capacitación vial en su nuevo domicilio, modificando la orden del tribunal de juicio que dispuso que la condenada cumpla sentencia y demás reglas de conducta en Resistencia.

Más llamativo aún es que este beneficio no fue notificado a las contrapartes, o sea la querella (la familia Cura) y el Ministerio Público Fiscal, por lo que no pudieron ejercer su derecho a oponerse. NORTE pudo saber que el hecho causó gran conmoción en el entorno íntimo de Jorge Cura, y que judicialmente se planteó la nulidad de esta última actuación.

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