“No hay un país en el mundo que haya logrado controlar contagios solo con vacunación”

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Una integrante del Grupo de Investigación de Base de Datos describe por qué es necesario reducir la circulación de la población en el inicio del invierno.

“Hasta el momento no hubo un país en el mundo que haya podido controlar la pandemia únicamente con vacunación”, afirma Soledad Retamar, integrante del Grupo de Investigación de Base de Datos (GIBD).

El grupo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) analiza la evolución de casos Covid 19, compara datos de países del mundo, en especial sudamericanos, para seguir el impacto de decisiones gubernamentales.

Con responsabilidades compartidas entre población y gobiernos, la ingeniera en sistemas de información explicitó este sábado a radio La Red que el manejo de países exitosos, como Israel, combinó la vacunación con medidas de aislamiento y fronteras cerradas.

Así en enero, comienzo del invierno en el hemisferio norte, las escuelas israelíes permanecían cerradas y con índices de restricciones muy altos.

“Los países que han logrado contener medianamente la situación, lo hicieron con una campaña de vacunación acompañada de prolongados aislamientos”, remarcó Retamar.

Criterios de incidencia 

Para decidir cuándo abrir y cerrar las escuelas, la mayoría de esos gobiernos estableció indicadores por periodos de siete o catorce días.

Un parámetro de incidencia en esos países exranjeros fue que al llegar a los 100 casos (y hasta 400) cada 100.000 habitantes la presencialidad se suspendía.

En la Ciudad de Buenos Aires, hasta el viernes había 1.200 casos cada 14 días, eso representa diez veces más el estándar internacional.

Y en más de la mitad de las provincias la incidencia también fue alta en las últimas semanas.

Costos a pagar

“Cuando se sugieren cierres sabemos que hay miles de conflictos y la salud de los niños es el principal punto. Y es un argumento entendible porque nadie defiende quitar la presencialidad. Lo que sí hay que tener en cuenta es qué costo estamos dispuestos a pagar”, resumió.

La ingeniera en sistemas de información propone que si el horizonte de reducción de la mortalidad en grupos vulnerables es cercano, es clave hacer un último esfuerzo durante este invierno.

“En cada anuncio o posibilidad de que se hable de medidas de cuidado inmediatamente aparecen quejas y reclamos. Y la verdad es que necesitamos algunas restricciones para sobrellevar esta pandemia con el menor costo posible, que es en vidas humanas”, insistió Retamar.

Todavía no se puede ver el impacto

La ingeniera en sistemas analiza que después de ver cómo en el hemisferio norte el invierno golpeó con dureza a algunos países, en la Argentina era necesario tomar medidas que bajaran de alguna manera la circulación viral.

La estación que propicia un intercambio social en ambientes cerrados aumento riesgos de contagios.

A fines de marzo y principios de abril se produjo un ascenso brusco en la curva de casos Covid 19 que adelantó la situación esperable.

Comenzar el invierno con un número tan alto de contagios, superior a los 20.000 promedio, era demasiado.

Entonces las autoridades aplicaron medidas en busca de “dar una contención a la incertidumbre que generaba llegar a junio, cuando se sabía que no se iba a poder alcanzar la inmunidad generada por vacunas”, describió.

Retamar agrega que hasta el último fin de semana de mayo todavía no se podía ver el impacto que dejaron los nueve días de las medidas de cuidado.

Tampoco es posible saber qué nivel de acatamiento tuvieron porque coincidieron con dos fines de semana -uno extralargo- con una carga de datos menor también.

No obstante señala que independientemente de lo que se pueda lograr, con certeza habrá un número muy alto de casos, algo que “como sociedad implica reforzar al doble los cuidados”.

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