Frutillas del Chaco para Danone: la estrategia productiva que garantiza volumen y alta calidad

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Por un convenio con el gobierno provincial, la empresa comprometió la compra de 26 toneladas de la fruta, lo que representa el 15% del volumen que utiliza para procesar lácteos. El ingeniero Gillard, asesor técnico de la cooperativa de Colonia Benítez que producirá las frutillas, ofrece todos los detalles.

Con la siembra de 10 hectáreas de frutillas, como primera etapa para cumplir el convenio, productores de la Cooperativa Desafíos Productivos de Colonia Benítez se preparan para abastecer a la multinacional láctea Danone. Por cada hectárea se puede obtener una producción de 40 mil kilos, teniendo en cuenta que una planta produce, como mínimo, 800 gramos de frutas y, como máximo, 1,200 kilos.

Esta semana, el gobierno provincial firmó con la empresa un nuevo convenio para la provisión de la fruta. Pero el trabajo del Chaco con Danone viene desde hace años, con el esquema de comercialización de pomelo rosado.

Con el nuevo acuerdo, la compañía se compromete a la compra de 26 toneladas de frutilla, lo que representa el 15% del volumen de dicha fruta utilizada por Danone para industrializar distintos productos lácteos. La iniciativa beneficiará en forma directa a 35 productores asociados a la cooperativa de Colonia Benítez. Pero la producción se extenderá a otras localidades como Margarita Belén, Resistencia, Makallé, Presidencia de la Plaza, General San Martín y Presidencia Roca, integrando la cadena de valor desde la producción hasta su industrialización.

El ingeniero Roberto Gillard, asesor técnico de la Cooperativa Desafíos Productivos, dio detalles de la estrategia productiva para abastecer a Danone y de una producción que tiene más de una década en la zona.

En diálogo con el programa Zoom de Radio Provincia, explicó que la producción de frutillas se concentra en la zona este de la provincia, con eje en Colonia Benítez, desde hace 14 años. «Es un cultivo altamente intensivo, con mucha tecnología incorporada y el crecimiento en cantidad de plantas es paulatino», describió.

 

El ingeniero Gillard precisó que los plantines de frutilla llegan a la provincia procedentes de Neuquén, porque “la planta necesita muchas horas de frío para madurar, durante la etapa joven”.

«Nuestra estrategia de comercialización es que un 60% del total de la producción, en los primeros tres o cuatro meses, son ventas para el mercado fresco. Después viene la etapa de industrialización, porque la demanda para el consumo fresco y los precios bajan, y la industria comienza a trabajar allí con mayor intensidad», apuntó el experto. Y sumó: «Las frutillas lavadas y congeladas se venden en cualquier época del año, aguantan mucho tiempo».

Gillard aseguró que la calidad de las frutas producidas en el núcleo de Colonia Benítez es muy buena. «Modestia aparte, diría que son de mejor calidad de las que vienen de Bella Vista, Corrientes, y desde Coronda, Santa Fe», afirmó.

«Nuestra estrategia es producir frutillas para el consumo fresco. Esto significa que el manejo que hacemos al cultivo tiene muy poca utilización de fertilizantes de síntesis química, de manera tal que el sabor y color de la fruta está en condiciones naturales», resaltó.

¿Desde dónde y cómo llegan los plantines al Chaco?

 

El ingeniero Gillard precisó que los plantines de frutilla llegan a la provincia procedentes de Neuquén, porque “la planta necesita muchas horas de frío para madurar, durante la etapa joven”. “Si no tiene esas horas, la potencialidad de producción es muy baja. Por eso, todos los años tenemos que comprar los plantines en esa zona y plantarlos a mediados de abril», reveló. «La planta tiene que almacenar frío y hay que saber que horas de frío son 4 grados para abajo», agregó.

Desde Neuquén hasta el Chaco, los plantines llegan en transportes refrigerados. «La planta debe venir y estar con frío hasta que se implanta, porque con el frío viene en estado de latencia y no tira raíces ni hojas. Debe mantenerse así hasta tocar el suelo», graficó el especialista.

Luego de la plantación, a los 60 días la planta comienza a dar las primeras frutas. «Por la característica de acumulación de horas de frío, es un cultivo de invierno y de ciclo largo porque dura seis meses, desde fines de abril a fines de noviembre», precisó. En ese sentido dijo que «cuando la temperatura está por encima de 28 grados, la planta ya no florece más y no da más frutas».

El manejo

En cuanto a la preparación del terreno para la siembra, Gillard explicó: «La frutilla es una planta de crecimiento de raíces bastante importantes. Para que la raíz tenga abundante terreno disponible, se la planta en camillones. Hay dos aspectos fundamentales a evaluar antes de hacer frutillas: que el suelo sea liviano, franco-arenoso, y la calidad del agua, porque la frutilla es muy delicada en cuanto a la presencia de sal».

Mientras que, acerca del manejo del cultivo, el ingeniero apuntó: «Hay que regar las plantas con riesgo por goteo, hay que cubrir el camillón con un plástico, y cubrir las plantas durante las heladas». «Es una inversión importante para tener todos los insumos, para lograr la calidad demandada», agregó. Además, la cosecha es manual. 

Por otra parte, comentó que, tras la salida de las primeras frutas, durante el mes y medio posterior todos los días es necesario cosecharlas. «Ahora que entramos en la etapa de industrialización, la cooperativa deberá hacer el proceso de despalillado, extrayendo el cabito y las hojas», indicó.

Gillard reveló que, por cada hectárea sembrada, se puede obtener una producción de 40 mil kilos. Una planta produce como mínimo 800 gramos de frutas y como máximo 1,200 kilos. En una hectárea hay 50 mil plantas.

«Aconsejamos a los productores la diversificación. El productor debe tener de todo un poco. La frutilla tiene un papel importante porque tiene el efecto vidriera, y atrae a la gente», reseñó.

Proyección

«Estamos trabajando en dos frentes», dijo el asesor técnico, resaltando la potencialidad del acuerdo dadas las características de Danone de «empresa multinacional que está en todo el país y vende volúmenes importantes de yogures».

Así, reveló que la proyección para este año es sembrar 10 hectáreas, como primera etapa para cumplir el convenio. «Estamos trabajando con productores que ya tienen experiencia y vienen plantando el cultivo hace varios años», señaló. «Al mismo tiempo vamos a promocionar el cultivo entre otros productores hortícolas que todavía no lo conocen, de manera tal que el año que viene, cuando debemos crecer en superficie plantada, tengamos más productores capacitados y que conozcan el cultivo», expuso.

Por último, recordó que el proyecto nació en Colonia Benítez, pero el trabajo ya se extiende a otras localidades con productores en General San Martín, Presidencia de la Plaza, Tres Isletas, Castelli, Coronel Du Graty, y también se hicieron pruebas en Gancedo.

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