Filas multitudinarias en el Perrando de quienes temen estar contagiados

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Las colas para acceder a los consultorios de febriles a veces alcanzan los 300 metros. Se continúa ampliando el cupo de internaciones.

Quienes por la mañana o la tarde tienen que transitar por las primeras cuadras de la avenida Nicolás Rojas Acosta no pueden evitar sorprenderse: se encuentran a diario con filas de hasta 300 metros de extensión en las que decenas de personas esperan su turno. ¿Para qué? Para acceder a los consultorios especiales que el Hospital Perrando montó a fin de atender a quienes temen estar contagiadas de coronavirus.

Los “consultorios de febriles”, como se los llama, fueron abiertos el año pasado, pero nunca tuvieron tanta demanda como en los últimos días, lo cual confirma lo que marcan las estadísticas: el Gran Resistencia atraviesa un pico sin precedentes de nuevos casos de covid-19.

De hecho, en el principal centro de atención del sistema sanitario del Chaco se llegaron a realizar en las fechas recientes más de 700 hisopados, un volumen de trabajo que obligó a demorar la entrega de resultados a las personas testeadas.

CUPO DE INTERNACIONES

“Esos números son altamente preocupantes. El lunes se registraron 430 contagios. Las estadísticas señalan que un diez por ciento de los nuevos casos necesitará atención médica y un 1% terminará en una terapia intensiva. O sea que de ese total del lunes, unas 40 personas requerirán atención y 4 terminarán en la terapia de algún hospital o de una clínica privada. Con este ritmo durante varias semanas el sistema no puede dar las respuestas adecuadas”, planteó Daniel Pascual, médico especialista en vías respiratorias y codirector del Perrando.

En diálogo con NORTE, Pascual dijo que por eso se vienen adoptando diversas medidas para ampliar el número de camas disponibles para internaciones y de respiradores para pacientes críticos.

El cupo total hoy en el hospital es de 108 camas. Y aun así se siguen evaluando planes para el caso de que la emergencia no ceda y se agrave todavía más.

“Podríamos utilizar la cancha de básquet para poner más camas”, menciona Pascual. Pero los recursos no son ilimitados. “No es fácil sumar terapistas ni tampoco enfermeros especializados como los que se requierenpara enfermos de covid”, señala Pascual.

Por eso no duda de que la clave está en que la sociedad asuma de verdad la necesidad de cuidarse. “La primera cuarentena fue necesaria. Cuando todo comenzó, en el hospital teníamos sólo 7 camas para pacientes con coronavirus, y hoy contamos con 108, además de todo lo que aprendimos. Pero cuando uno ve el colapso de Rosario, que debe tener veinte veces más recursos que nosotros, se da cuenta de que si la gente no acata las recomendaciones sanitarias, cualquier estructura resulta insuficiente y colapsa”, advirtió.

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