Con el cierre de El Viejo Café, Resistencia perdió otro pedazo de su historia

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La emblemática esquina que supo dar vida nocturna a la ciudad cedió jaqueada por los momentos de crisis de hace más de dos años.

Hace tiempo que el Viejo Café (el ex Café de la Ciudad) no alumbra la esquina de Irigoyen y Pellegrini en la capital chaqueña. Luego de años de caída del salario y del consumo entre su clientela, más un año de pandemia, el lugar que supo ser un emblema de la noche resistenciana finalmente cerró sus puertas, dejando atrás décadas de trabajo e historias una ciudad en crecimiento.

Vecinos de la zona sostuvieron  que el Café cerró en los primeros tiempos de la pandemia. La crisis económica previa los acostó económicamente, siendo las restricciones implantadas en la pandemia el tiro de gracia lo que los llevó a cerrar definitivamente.

Se trata de una histórica esquina de Resistencia que durante décadas supo ser el principal atractivo cultural y nocturno que acompañó el desarrollo de la urbe durante décadas. Nacido como el Bar «La Estrella», comenzó a funcionar a fines de la década del 30 como heladería y pizzería. Años después, Yoshío Terada y un hermano Hideo, inmigrantes japoneses, se hicieron cargo del negocio que se convirtió en una cafetería popular concurrida por políticos, intelectuales, artistas y periodistas.

En 1982, los hermanos Terada deciden vender el establecimiento que, tras varios intentos de mantenerlo abierto, cerró definitivamente en enero de 1991. Con el paso de los años, fue recuperado en un nuevo emprendimiento con el nombre de “Café de la ciudad”. Luego quedó en manos de los empleados de una cooperativa, que asumieron la responsabilidad luego de la venta de la empresa con un nuevo nombre «El Viejo Café».

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Había nacido como el «Bar La Estrella» lugar de encuentro de la política y la cultura, que dio vida nocturna a la ciudad en sus mejores años.

Exactamente nueve años después, el 1 de septiembre de 2000, falleció en Resistencia, a los 92 años, Yoshío Terada. El 30 de noviembre de 1993 había sido objeto de un homenaje por parte de numerosos ciudadanos de todos los quehaceres que habían sido habitués de “La Estrella”, de su propiedad, que regenteó por tantos años.

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Había nacido como el «Bar La Estrella» lugar de encuentro de la política y la cultura, que dio vida nocturna a la ciudad en sus mejores años.

Hoy, el complejo panorama que golpea a la actividad gastronómica impactó también en el Viejo Café. Las deudas y la inflación que viene arrastrando el local desde antes de la pandemia resultan un combo desgastante en cooperativa de trabajadores que dio todo por mantener la memoria viva de la histórica esquina. Un efecto pandémico que vuelve a repetirse en los sitios antiguos, lugares que fueron clave en el crecimiento y desarrollo de la urbe y que hoy desaparecen en un triste final.

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